sábado, 18 de septiembre de 2010

Relaciones....

Somos relaciones, nuestros padres y hermanos, primos y tios, abuelos y nietos, estudiantes y maestros amigos y enemigos, conocidos y por conocer, empleados o jefes. Todos de una forma u otra somos relaciones. Y en ese proceso de relacionarnos unos con otros se define en innumerables formas nuestros criterios, deseos, preferencias personales, nuestra óptica particular del proceso de amistad y nos damos a conocer por la forma en que permitimos ser conocidos. En una palabra nos damos o nos dejamos de dar. Mi pecado , no de maldad sino de errar el blanco, es dar sin ver, sin crear barreras saludables, y proyectar mucho no, demasiado de mi idealismo que luego se estrella inmisericórdemente contra la realidad. Una buena amiga me dice siempre que su moto es : "Lo espero todo y no espero nada". Me haría muy bien aprender esto y en eso estoy, y el salón de clase se mudó del trópico a climas más frios como ya se empieza a evidenciar cuando salgo a mi patio.

Y estoy en el salón, con tiempo que antes no tenía para mirar de lejos y mirar adentro. Porque ambos son importantes y relevantes, esa mirada a la distancia que nos da perspectiva sin la carga real de lo que pasa y la inconsecuencia de nuestros actos con respecto a lo que "por allá" sucede, cualesquiera sea el "allá" en nuestras vidas. Mirando también adentro para encontrar la raiz de mis sinsabores en lo que a relaciones se refiere. Porque buenas y no tan buenas las he tenido como todo el mundo, pero no me basta el "como todo el mundo" como razón de no tomar el tiempo de ver por qué y mejorar esto que llamamos destrezas de relación. Así que el currículo corre dia tras dia, y mirando adentro y afuera, practicando a hacer nuevas amistades y establecer nuevas relaciones en un idioma que no es el mio y que me fuerza a detenerme, tomar tiempo y a no reaccionar donde antes lo hubiera hecho, ciértamente se ha convertido en un don caido del cielo. Y aprovecho el don de la distancia, del tiempo extra sin tarea específica, libre de las responsabilidades del pasado y cargando sólo el peso de mi misma avanzo aunque estoy quieta.

Hago y busco nuevas buenas relaciones, no porque sean perfectas, sin problemas o defectos; buenas porque he aprendido a tener los ojos abiertos, a escuchar lo que se dice y preguntar cuando no entiendo, a no desear que sean ellos y yo más de lo que reálmente somos, a aceptar que mi felicidad y bienestar depende de mi y no de otros, a rechazar el papel de salvador o víctima cuando se me quiera asignar por mi u otros, a aprender a establecer límites saludables y responsables. Y sigo practicando, aprendiendo , en suma, viviendo.

mcr

No hay comentarios.: