"El trabajo no mata", es un decir muy cierto. Mata la envidia, la obsesión y compulsión de hacer. Antes hacía y trabajaba sin cesar, y lo que realizaba no era negativo. Ahora, aprendo que aunque positivo no era saludable al nacer de un lugar donde la necesidad es reina. Ahora, busco aprender a trabajar, si y trabajar fuerte; y que ese esfuerzo nazca de la abundancia y de una fuente de salud y no de necesidad. ¡Ea!, a seguir practicando y trabajando duro y echando para adelante.
mcr
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