domingo, 24 de febrero de 2008

Rindiéndonos a la enseñanza...

¿Por qué vamos al dojo?. ¿Para qué?. Si nos resistimos a la enseñanza o a la corrección, ¿para qué ir?. Es esta una pregunta que haríamos bien en hacernos. Si se más que el maestro, ¿por qué no abro mi escuela y asumo la responsabilidad de la enseñanza?. Ah, porque enseñar es más que saber qué enseñar.

Aprender requiere de una actitud muy especial de apertura. Requiere de respeto por el esfuerzo de los que nos enseñan. Y de humildad, siendo esta la más difícil de desarrollar. Un discípulo es un individuo muy especial. Estudiantes hay muchos, discípulos pocos. Instructores hay muchos, maestros también muy pocos.

¿Para qué vamos al dojo, si ya yo lo se todo?....

Sensei Myriam