Estoy toda sudada y llena de polvo. Estoy recogiendo un área de mi oficina donde guardo viejos expedientes, medicinas, los mats del dojo y un 'montón' de cosas más. Al sacar unas cajas encontré los dos primeros cruzacalles que sirvieron de letrero del dojo. ¡Que tiempos aquellos!. Primero estuvimos en un centro comunal hacia donde cargábamos los mats para preparar la clase del dia y al final los regresábamos a la oficina. Luego, dejamos de ir al centro comunal y movimos el dojo al espacio limitado que teníamos en mi oficina. El cruzacalle al frente amarrado de los pequeños balaustres del balcón arriba. Me sonreí al ver los cruzacalles. "A la verdad", me dije en silencio, "que eres atrevida". Y claro que sí lo soy. Puede que en algunos momentos me sienta cansada y si voy a ser sincera en ocasiones me he podido también sentir desalentada. Sin embargo, puedo decir sin que me quede nada por dentro: "No me arrepiento". Así que... a seguir caminando que todavia me queda mucho que hacer y atreverme a realizar...
Sensei Myriam
Sensei Myriam
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