
La ilusión de vivir en un mundo sin maldad es eso... una ilusión. La razón es una sencilla. La "maldad" no está allá afuera... sino aquí dentro de mi. La resistencia a entender y a aceptar esta realidad es lo que hace tan difícil trabajarla. Y como consecuencia, se proyecta en otros y todos. Y nada cambia para mejorar. Por el contrario los índices de violencia y crímenes aumentan sin parar. Nos preguntamos, ¿qué más podemos hacer?. Y no es asunto de qué hacer sino de dónde trabajar. "Mano dura", "las drogas como enfermedad"; son sólo espejismos con los que intentamos controlar externamente lo que en realidad tiene una razón escondida dentro de nosotros mismos. Y no será hasta que dejemos de querer vernos como "buenos, puros y castos" que podremos tratar, verdaderamente tratar y hacer cambios positivos en la maldad que "nos rodea" dia a dia. Veamos...
Sensei Myriam
Sensei Myriam