martes, 13 de diciembre de 2011

Vive y deja vivir....

Antes me preocupaba mucho por los demás. Ahora, no es que haya dejado de desearles el bien o de no estar ahí para cuando me puedan necesitar - claro, con ciertas salvaguardas -  aprendo cada dia a entender cómo hacerlo de una forma saludable y balanceada. Estoy aprendiendo a vivir, y a dejar vivir. 

Mi felicidad y bienestar depende de mi, y sólo de mi. No soy una desamparada víctima que necesita rescate; como tampoco soy el rescatador de otros. Yo, tengo mi camino que andar así como todos aquellos que me rodean tienen su propio sendero que caminar. Como he compartido antes, quizás los caminos se encuentren en algún momento y juntos lo caminaremos por el tiempo que nos toque el compartirlo. Y cuando la encrucijada se nos presente, decidiré cuál es la dirección a seguir y con confianza de que nunca estoy sóla seguiré la dirección que mi corazón indique. Recuerdo las palabras sabias del billetero que nos visitaba en la oficina, Sarito, él nos decía siempre cuando se despedía: "Que Dios se quede con ustedes y  vaya conmigo." El anciano, en su sabiduría pueblerina intuía que Dios es suficientemente grande como para acompañarnos a todos en nuestro transitar por la vida.

Ahora vivo y estoy aprendiendo a dejar vivir. Gran diferencia de mis caminos anteriores. Y nuevos caminos llenos de promesas y  confianza.

mcr

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